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LAWRENCE FERLINGHETTI



Lawrence Ferlinghetti nació en Nueva York en 1919, vive en San Francisco, espero que muchos años más...El último poeta beat, la poesía en persona sobreviviendo a un siglo al que analizó, criticó, hizo la crónica en verso, le sacó las tripas. Un toro entre ovejas. Ferlinghetti es el máximo representante del movimiento poético de San Francisco , que no sólo engloba a los beat , sino a una gran cantidad de poetas de diferentes tendencias a los que apoyó u apoya a través de su librería “The City Lights” , de la revista que creó “City Lights magazine” y de los recitales poéticos fue la base de un movimiento sin parangón en la poesía mundial. Como todo su movimiento su poesía trata del mundo que le rodea , pero con la mirada crítica y del desencanto, sobre el mundo en general, pero sobre todo sobre la política y la sociedad norteamericana donde vive, el “sueño americano” se desmorona entre sus estrofas. Al estilo de su amigo Kenneth Rexroth es un anarquista que utiliza su obra impregnada de todo tipo de influencias literarias , de Dante a Lorca, para utilizarla como arma , para hacer proselitismo en busca de un mundo diferente y, si no es posible, mostrar los errores y los horrores que él ve.

Cristo se bajo

Cristo se bajo
de Su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
no hubieran árboles de navidad arrancados

Cristo se bajó
De su árbol desnudo
Y huyó a donde
No hubiera árboles de navidad dorados
ni árboles de Navidad plateados
ni árboles de Navidad de papel de estaño
ni árboles de Navidad de plástico rosado
ni árboles de Navidad de oro
ni árboles de Navidad negros
ni árboles de Navidad celestes
adornados con velitas eléctricas de lata
y tíos pesados y creídos

Cristo se bajó
de su Árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún intrépido vendedor ambulante de Biblias
recorriera el países
en un cadillac de dos tonos
y donde ningún nacimiento de Sears Roebuck
completo con niño de plástico y pesebre
llegara por correo certificado
el niño con entrega inmediata
y donde los Magos de televisión
no cantaran alabanzas al Whisky Lord Calvert


Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
ningún gordo desconocido y bonachón
vestido de franela roja
con barba de mentira
caminara haciéndose pasar
por una especie de santo del Polo Norte
a través del desierto de Belen Pennsylvania
en un trineo Volkswagen
arrastrando por renos retozones de Adirondack
con nombres alemanes
y cargado de sacos de Humildes Regalos
de Sacks de la Quinta Avenida
para el Niño Dios que cada uno se imagina

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y huyó a donde
los cantadores de villancicos de Bing Crosby
no lloriquearan que la Nochebuena es fría
y los ángeles del radio City
no patinaran sin alas
en un país de las maravillas todo nevado
entrando a un cielo de alegres cascabeles
diariamente a los 8:30
con matinés de la Misa del Gallo

Cristo se bajó
de su árbol desnudo
este año
y se fue a refugiar silenciosamente en
el vientre de una anónima María otra vez
donde en la noche oscura
del alma anónima de cada uno
el espera otra vez
una inimaginable
e imposible
inmaculada Reconcepción
la más loca
de las Segundas Venidas






Yo le escribo canciones a la gente común” dice Ferlinghetti, el escribe poemas sencillos porque el entiende la poesía como un bien público, lejano a los oscuros, y casi para iniciados, poemas y poetas que esconden sus mensajes y estilos en lugares mas allá de la comprensión de la gente. Así Ferlinghetti utiliza el recital poético como un instrumento válido para extender su obra, sus ideas, por cualquier lugar, en cualquier momento, y cuando las circunstancias le permiten está , aún ahora, en su librería de San Francisco, no en la torre inexpugnable como otros.


Un Coney Island de la mente



En las grandes escenas de Goya nos parece que vemos
los pueblos del mundo
exactamente en el momento en que
por primera vez alcanzaron el título de “humanidad sufriente”
Se retuercen en la página
con una verdadera furia de adversidad
amontonados
gimiendo con bebés y bayonetas
bajo cielos de cemento
en un paisaje abstracto de palos secos
estatuas dobladas alas de murciélagos y picos
horcas resbalosas
cadáveres y gallos carnívoros
y todos los rugientes monstruos finales de la
“imaginación del desastre”
son tan sangrientamente reales
es como si todavía existieran realmente
y existen
sólo el paisaje ha cambiado
todavía están alineados en las carreteras
plagadas de legionarios
falsos molinos de viento y gallos dementes
son la misma gente
solo que más lejos del hogar
en autopistas de cincuenta carriles
en un continente concreto
intercalado de blandos anuncios
representando imbéciles ilusiones de felicidad

la escena tiene menos cureñas
pero más ciudadanos inválidos
en automóviles pintados
y llevan placas extrañas
y motores
que devoran Norteamérica



Pero es el humor , la ironía, a veces la corrosiva acidez, de sus poemas lo que más me atrae de Ferlinghetti, acaso me pierdo en la figura de anciano cínico y perspicaz que ahora aparece en sus fotos, para verlo así, pero leer en sus escritos es leer toda el peso de la inteligencia de y de la poesía llena de imágenes y figuras hermosas y sencillas al servicio del arte, aunque a veces se le escapa una pequeña dosis de ternura y un poquito de melancolía, a fin de cuentas es un poeta.

La vida sin fin

No tiene fin
la espléndida vida del mundo
no tiene fin su hermoso vivir
su hermoso respirar
sus hermosas criaturas sensibles
observando escuchando y pensando
riendo y bailando
suspirando y llorando
a través de las tardes sin fin
noches sin fin de amor y éxtasis
alegría y desesperanza
bebiendo y fumando
charlando cantando
en los Amsterdams sin fin
de la existencia
de animadas conversaciones sin fin
y de los cafés sin fin
en los cafés literarios de las mañanas de lluvia
sin fin las películas de la calle que pasan
en los automóviles en los tranvías del deseo
en las inagotables vías de la luz radiante
Sin fin el baile de las melenas
al ritmo sin aliento del punk rock
y de la música disco su aire en la cabeza
a través de las medianoches de la Vía Láctea
hasta los paraísos del amanecer
hablando fumando y pensando
de todo aquello que en la noche no tiene fin
en lo blanco de la noche la luz de la noche
Ah sí el vivir y amar no tienen fin
odiando y amando besando y matando
No tienen fin los latidos la respiración la procreación
la rueda de la vida de carnes
girando constantemente en el tiempo
Vida sin fin muerte sin fin
no tienen fin el aire y la respiración
Mundos sin fin
en los que los días nunca terminan
en las capitales del otoño
sus grandes avenidas de hojas en llamas
Sin fin los sueños y los cuerpos
en los que el sueño desovilla
las mangas tejidas de la ansiedad
los laberintos del pensamiento
las laberínticas ensoñaciones del amor
las espirales del deseo y su exageración
los innumerables finales de lo innombrable
Sin fin los cielos incendiados
sin fin el universo que gira
Mundo sobre una hoguera de hongos
No tiene fin el fuego que respira en nuestros cuerpos
tatuados comedores de fuego bailando en las plazas
tragando el aire incendiado de la gasolina
Valiente el corazón batiente de la vida llameante
sus pulsos compases y llamas apagadas
Sin fin los campos de los sentidos
los olores del deseo del amor
los maullidos de los gatos en celo
el aroma intenso de los sexos
El sonido de los que hacen el amor no tiene fin
el sonido de las camas chirriantes no tiene fin
el gemido de los amantes no tiene fin
escuchado en la noche a través de las paredes
Los gritos del éxtasis inacabables
las voces encendidas
en la última y perdida culminación
el ruido de las máquinas de música saltando
el fluir del jazz del esperma sus ritmos
difunden su energía en el paraíso
Y luego los intentos de fuga no tienen fin
huir de la náusea de Sartre
de las colinas peladas
donde se consumió la sensación
en el lento fuego del tiempo
de la alegría de vivir desesperanzada
de los barcos cargados de ilustración
de los barcos cargados de mierda
que aún flotan
en los infernales ríos de Caronte
codicias histerias paranoias
poluciones y perversiones
Sin fin l’homme revolté
en el anónimo rostro de la muerte
en las huellas del estado monstruo
No tiene fin sus visiones anárquicas
No tiene fin su alienación
No tiene fin su poesía alienada
tábano del estado
portador de la esencia de Eros
No tiene fin el sonido de la vida
del hombre que vive en la tierra
las audiciones radiales sin fin
las transmisiones de tv sin fin
No tienen fin
los rollos de papel en la rotativas
el fluir de las palabras y las imágenes
en las cintas de las máquinas de escribir
escritura automática y garabatos
sin fin los pòemes dictés por lo desconocido
sin fin los llamados telefónicos
hacia los confines de la tierra
y la espera de los amantes en las terminales
y el llanto de los pájaros en las terrazas
y el graznido constante de los cuervos en el cielo
y el multiplicado canto de los grillos
y los mares rugientes y las aguas gimientes
alzándose y cayendo sobre guijarros distantes
y las mareas lamedoras durante los Idus del otoño
beso salitroso de la creación
Infinitas las campanas del mar anunciándose
Más allá de las represas y los diques de la vida
y el repetido llamado de las campanas
en las iglesias vacías
en las torres del tiempo
Infinita la manifestación de calamidades
del barbado hombre santificado
No tiene fin
La cuerda del corazón del mundo
desenroscándose
resplandeciente en el tiempo
brillando a través del espacio
No tienen fin los cruceros turísticos
atravesándola
barquitos pequeños en los canales infinitos
millones de ventanas en llamas en el atardecer
la ciudad quemándose con las sobras de la luz
los distritos de faroles rojos brillan y danzan
con pijas porno pijas de neón
y los vibradores que vibran sin descanso
en las piezas de edificios a medio derruir
Sin fin el movimiento de las mandíbulas
masticando las carnes de los sandwiches del deseo
los jugosos bifes anchos del amor
Sin fin los sueños y los orgasmos
ritos de fertilidad ritos de pasaje
y el vuelo de las aves fértiles
sobre los techos de las casas
y los huevos que caen en los nidos
en las vaginas sin fin
los intentos y tentaciones de la carne
en las habitaciones por hora del amor
donde canta la paloma golpeada
No tiene fin el nacimiento de las criaturas
en los sitios donde el amor y el deseo
han tomado aposento
Sin fin el dulce nacimiento de la conciencia
y sus amargas muertes en vano
Sin fin el marchitamiento
de las pieles las frutas efímeras fugaces
y las sirenas de neón
cantando unas a otras en alguna parte
Sin fin las leves variaciones
de lo absolutamente familiar
los fuegos de la juventud
las brasas de la ancianidad
la furia del poeta renacido
No tiene fin toda creación
en la danza muda de las moléculas
Todo se transmuta todo cae en el silencio
y todo gime llora una y otra vez
Sin fin la espera interminable
Dios y Godot
nunca terminan de llegar
No tienen fin las acciones los planes
los dilemas y las demoras
Absurda la espera que anula la acción
y desea que ya no existan las guerras
y desea la desaparición de los estados
Es inútil la espera que niega la acción
No tiene fin la lucha entre el bien y el mal
las cabriolas del destino los viajes del odio
sin fin la energía nuclear
la energía interna de la tierra
las reacciones en cadena sin fin
del fogonazo final
que fallan en sus intentos
mientras las Blancas Bicicletas de la protesta
circulan lentamente a su alrededor
Pues algún día estos dioses con rostros caninos
que calzan zapatos a la moda escarpines de Gucci
botas tejanas y sombreros de latón
y viven en bunkers
con muchos botones e interruptores
a su alcance
desaparecerán les llegará el fin
Pues lo que nunca tendrá fin
es la esperanzadora posibilidad
de elegir en nuestras encrucijadas
elección que aún no ha sido realizada
elegiremos
la iluminación de las mentes oscuras
los senderos de la gloria
los verdes gigantes de la casualidad
los anzuelos de la esperanza
en los pantanos del desaliento
las colinas en la distancia
los pájaros en los arbustos
los arroyos de la luz oculta
las melodías desconocidas
las sesiones del pensamiento dulce y silencioso
y las muertes felices de los corazones todos los días
y las pijas de barro
y los pies enfundados en zapatillas
recorriendo la bahía
Y es más
son infinitas las puertas
de la percepción que aún deben ser abiertas
y los potentes chorros de luz
en el elevado espíritu del hombre
en el espacio exterior muy dentro nuestro
en el Amsterdam del Ying y del Yang
Sin fin las rubaiatas sin fin las beatitudes
sin fin los shangrilas sin fin los nirvanas
sutras y mantras sin fin
satoris y sensaras sin fin
Bodhiramas y Bodisatvas
Karmas y Karmapas
Sin fin las Shivas cantando danzando
en los humeantes vientres del éxtasis
Brillos trascendencia
penetrando la cristalina noche del tiempo
en el silencio sin fin del alma
en la larga y altisonante historia del hombre
en el sonido y la furia sin fin
significando todo
con sus alucinaciones sin fin
adoraciones e iluminaciones
y destrucción total
y erecciones e exhibiciones
fascismo y machismo
circos de las almas extraviadas
parques de diversión de la imaginación
Coney Islands
del poema sin mente sin fin
dictado por la voz individual
del inconsciente colectivo
ciego en las huellas
del tiempo
En los últimos días de Alejandría
El día que precede a Waterloo
Los bailes prosiguen
En la noche se escuchan
los sonidos de una fiesta bulliciosa




Pero al final , ante la sensibilidad de un poeta, son la gente que se va quedando en el camino, lo que marca los escritos de los escritores ancianos, y de vez en cuando ante la figura inhiesta , aparecen sombras que van ocultando el sol, pero solo a veces; luego ,a pesar de los años, aparece el beat combativo y de mirada lúcida.

Las olas rompen (poema-elegía a Allen Gisberg)


Allen Ginsberg se está muriendo
dicen los periódicos
los noticieros
Un gran poeta está muriendo
Pero su voz
no morirá Su voz está en la tierra
En Lower Manhattan
en su propia cama
está muriendo
No podemos
hacer nada
Está muriendo la muerte que todos mueren
Está muriendo la muerte que mueren los poetas
tiene un teléfono en la mano
y desde su cama en Lower Manhattan
llama a todos
Tarde en la noche
en todos los lugares del mundo
el teléfono suena
“Habla Allen”
dice la voz
“Habla Allen Ginsberg” Cuántas veces han escuchado esa voz
en todos estos grandes años
No tendría que decir “Ginsberg” En todo el mundo
en el mundo de los poetas
solamente hay un Allen
“Quería decirte” dice
Les dice lo que sucede
lo que se le viene
encima
La muerte la amante oscura
se le viene encima
Su voz viaja vía satélite
sobre la tierra
sobre el mar de Japón
donde un día él se alzó desnudo
tridente en mano
un hombre joven de barba negra
como un joven Neptuno
de pie en una playa de piedras
Hay marea alta y las aves marinas lloran
Las olas rompen contra él
y las aves marinas lloran
en la costa de San Francisco
Sopla un viento fuerte
hay olas enormes
azotando el Embarcadero
Allen está en el teléfono
su voz está en las olas
Yo leo un libro de poesía griega
en donde está el mar
y los caballos lloran
donde los caballos de Aquiles
lloran
aquí junto al mar
en San Francisco
donde las olas lloran
Hacen un sonido sibilante
profético
Allen
susurran
Allen




  

 

KENNETH REXROTH

KENNETH REXROTH

Nació en South Bend, (Indiana) en 1905, murió en Montecito (California) en 1982. La producción de Rexroth abarca todo lo imaginable dentro del mundo literario, desde la crítica literaria (escribe un clásico de la crítica literaria “RECORDANDO A LOS CLÁSICOS”), hasta la poesía, pasando por la prosa, el teatro, la traducción, los ensayos; es un “animal literario” . Dotado de una amplia cultura, autodidacta, Rexroth analiza el mundo desde unas posiciones políticas anarquista y revolucionaria (centradas en el mundo convulso que le tocó vivir ;desde las guerras mundiales hasta le guerra de Vietnam) . Sus análisis literarios y políticos estarán siempre basados en una lucha contra la injusticia, el poder establecido ( y no solo político) y una libertad absoluta de opinión . Corrosivo en sus palabras no aceptaba claudicar ante nadie ( criticaba tanto a los comunistas como al capitalismo , atacaba lo mismo a poetas triunfantes como a olvidados escritores o a la guerra, agriaba sus formas ante la cultura y mentalidad oficial reinante , como ante el aplanador de cerebros que es la televisión Le preocupaba la conformación de una mentalidad a través de las mentiras de esa cultura oficial (entendiendo cultura tanto los libros, como la televisión, el cine o la educación...) todo se resume en esta frase de unos de sus ensayos “El arte de ser una persona civilizada es el arte de aprender a leer entre las mentiras”.

LAS VENTAJAS DE APRENDER


Soy un hombre sin ambiciones
Y con pocos amigos, totalmente incapaz
De ganarse la vida, que no
Rejuvenece, fugitivo de alguna condena.
Solitario, mal vestido, qué importa?
A medianoche me preparo una taza
De vino blanco caliente y semillas de cardamomo.
En una rasgada bata gris y vieja boina,
Me siento en el frío a escribir poemas,
A dibujar desnudos en los arrugados márgenes,
A copular con quinceañeras
Ninfómanas de mi imaginación.




Por todos estos motivos (y más) es un poeta marginal en las letras norteamericanas, pero dicha marginalidad es más provocada por el rechazo de los propios críticos o editores que por el valor real de sus escritos (igual, por ejemplo, que Kenneth Patchen). El valor de su producción supera con mucho lo que otros escritores mimados y premiados por un mundo que no acepta la libertad absoluta de opinión y de disidencia (gran contradicción)

Tú estas matando a los jóvenes. (...)
Tú,
la hiena de rostro acicalado y pajarita,
en la oficina de una multimillonaria
entidad dedicada al bien público;
Tú,
el buitre rezumando carroña,
descuidadamente bien vestido en tweeds de importación,
que da conferencias sobre la Era de la abundancia;
Tú,
el chacal de gabardina cruzada,
aullando por control remoto
en las Naciones Unidas.


Pero es la poesía lo que centra este artículo. Por su difícil adscripción en una corriente poética, y acaso por la costumbre a veces malsana de ciertos críticos de querer clasificar a los escritores a ciertas escuelas y movimientos, a Rexroth se le ha querido unir a multitud de ellas, desde el inicio cubista hasta la escuela de San Francisco, la generación beat, supongo que tiene un poco de todo, pero ante todo, y como no podía ser de otra forma, sus ideas sociales y política aparecen en su obra, pero no sólo...

A lo largo de un profundo día de julio
las hojas del laurel, todos los colores
del oro, descienden girando a través
de la sombra profunda y cambiante del laurel.
Flotan un momento
en el reflejo del cielo y del bosque,
Y luego todavía girando lentamente, se hunden
en la profundidad cristalina del estanque
hasta el fondo tapizado de hojas doradas.
El carrizo incuba en su abovedado nido de musgo.
Un tritón forcejea con una polilla blanca
que se hunde en el estanque. Los halcones chillan
jugando bajo el techo del cielo. Las largas horas van pasando.





Sus poesías son generalmente sencillas ( a veces introduce de visiones o ideas filosóficas en sus escritos, ), buscan un lenguaje directo(Él decía que intentaba escribir dela misma forma que hablaba ) no quieren esconder nada, muestran lo que son y lo que quieren decir, va directo, entre, a veces, el miedo, otra veces el amor, el olvido, el pasado, sobre todos el pasado y la gente que fue dejando atrás y desaparecieron de su vida...

Tarjeta de Navidad de Geraldine Udell


Las flores de los prados, lunas enormes
de otoño, ¡vuelven a su tiempo?
Debs, Berkman, Larkin, Haywood , están muertos ahora.
Todas las muchachas están envejecidas.
Tanto se me ha ido, tanto yace cubierto
en la memoria, y ensordecido
como los truenos retumbando en el sueño, que me despertaban,
para ver parpadear la ciudad
a la luz violeta bajo la lluvia tupida
las rayerías son raras aquí,
en este clima estadísticamente perfecto
El eucalipto regaba
ramas, golpeaban puertas, se rompían vidrios, el mar derrumbaba sus muros,
Yo, en mi cama estrecha,
Recordaba otros tiempos- los años de esperanza de la posguerra-
Exultantes, desaliñadas
fiestas, exultantes ojos, desaliñadas bocas;
ojos velados ahora, y bocas aplastadas
fiestas muertas que han perdido sus motivos.
Me acuerdo de ti, en GAS,
La heroína en la víspera de la explosión;
o furiosa, blanca, y petrificada,
discutiendo conmigo sobre el libro mágico de Sasha.
Aquí la noche vacía,
enciendo la luz y busco papel y lápiz.
Un millón de dormidos se dan la vuelta,
soñando en bombardeos aéreos, y l atormenta se va,
retumbando en los montes.
Vira el viento trayendo frío olor orgánico
del mar llenando.


Por esa misma razón del “no olvido” de las personas que van desapareciendo de su vida, Rexroth es un “especialista “ en elegías y pocas hay tan hermosas como la que dedico a su primera mujer fallecida, Andrée.

Yo sé que la primavera es, de nuevo, espléndida,
como siempre, el tordo que se esconde
con su dulce música y el sol, tan vital.
Pero estos son los caminos que recorrimos juntos,
estos senderos, diez años juntos.
Pensábamos que los años durarían siempre,
se han ido todos, y también los días
que creíamos que nunca nos llegarían, están aquí ya.




Se dice que sus temas favoritos fueron : amor , misticismo y revolución, pero sus poemas se adentran y salen de los temas para abarcar otros y llegar a una perfección de la que el lector se sorprende a cada vuelta de hojas: el jazz, el sexo, las calles, el cielo (azul o gris), el olvido, el.....

¿Recuerdas aquel desayuno de Noviembre?

¿Recuerdas aquel desayuno de noviembre-
frías uvas negras ligeramente olorosas
al cocho en que estaban empacadas,
bollos duros con miga blanca, cliente,
y espeso chocolate endulzado con miel?
¿y las fiestas de noche, la ginebra y los tangos?
¿Las redecillas rotas, las mancuernillas perdidas?
¿adónde se habrán ido,
las muchachas bonitas, las horas olvidadas?
Decían que estábamos perdidos, que éramos locos e inmorales
Que interferíamos en los planes del gobierno
y ahora, millones y millones, enterrados vivos,
en los ataúdes de las circunstancias,
golpean en las tapas de os ataúdes,
se apiñan en los sótanos de las ruinas, y riñen
por su carne fragmentada.


En los años 50, aparece bajo su “protección”, siguiendo parte del camino que él ya ha andado el movimiento poético de San Francisco, donde los poetas beat, crean uno de los espacios culturales mas abiertos , mas contraculturales y renovadores de la poesía del siglo XX a fin de cuentas Rexroth se estableció en San Francisco porque ”era la única ciudad importante de Estados Unidos que no estaba habitada por puritanos sino por jugadores, prostitutas, granujas y buscadores de fortuna


Calle Willow
Calle de hojas amargas
Tres generaciones de putas en las ventanas
Madre hija nieta
De quién eres la zorra
La zorra de nadie soy una zorra sola
Una negra zorra sola una triste zorra sola
Zorra triste así soy yo
La mejor cabeza de la calle Willow
Está muerta Helen muerta Dolores muerta
La calle Willow es sólo una isla
En un complejo de viviendas de diez pisos
La calle Willow desapareció junto con
La calle de los chicos malos la calle de las chicas malas
La calle donde el corazón descansa
Dejarán al menos un pequeño corredor
Para ponerle mi nombre




Pero Rexroth no es beat, no se puede clasificar...es Rexroth. Detrás de él fueron muchos, delante, de su estilo, de su visión del mundo, de su compromiso social, de su lucha contra la corriente oficial tanto política como cultural (los poetas encumbrados e inamovibles y parados en un tiempo pasado) fueron pocos.


La poesía ha cambiado poco en el curso de los siglos,
los temas siguen siendo los mismos.
Por amor de Dios, despójate de tus vestidos y
métete en la cama,
no vamos a vivir eternamente?.
Los pétalos se caen de la rosa?,
también nosotros nos caemos de la vida,
los valores caen de la historia igual que los hombres bajo las bombas.
Sólo una mínima parte sobrevive,
sólo un logro desconocido,
que podrá ser grabado sobre las lápidas
de todos los campos de batalla:
Pobre diablo, nunca se enteró de nada?.
Dentro de mil años,
hombres con gafas vendrán con sus palas,
y darán conferencias en las universidades sobre los progresos
y los atrasos culturales.
(...)
Este año hemos hecho cuatro grandes ascensos,
hemos acampado durante dos semanas en lo alto de la montaña,
hemos observado cómo Marte se aproximaba a la tierra,
y cómo se extendía la aurora tenebrosa de la guerra
sobre el cielo de una civilización decadente.
Estos son los últimos años terribles de la autoridad.
La enfermedad ha alcanzado un punto crítico.
Diez mil años de poder,
el combate entre dos leyes:
el reino del hierro y la sangre derramada,
contra la persistente solidaridad de la sangre y el cerebro
que aún están vivos.


 

SYLVIA PLATH

200x251px - 5.0 Kbytes Sylvia Plath

Es muy importante conocer la vida de cualquier artista; pues de alguna manera siempre se plasma en sus creaciones. Sin embargo, lo que se suele conocer a través de unos datos biográficos no es suficiente. Para hablar de Sylvia es imposible separar su vida de su obra, se podría decir que más que estar ligadas se fusionan. Las frustraciones de la vida doméstica, la condición de ser mujer, ser escritora, madre, esposa, su personalidad frágil, insegura a la par que ambiciosa, exigente, la obsesión con la muerte, los celos, la soledad, la muerte de su padre…todo hizo conformar un espíritu con el que le fue imposible sobrevivir. Y todo, absolutamente todo, lo refleja en su obra, en sus poemas, donde alcanza un lenguaje muy personal, un uso de la metáfora perfecto, donde ficción y realidad se unen. Convierte la introspección en arte y surge una de las voces clave de la poesía del siglo XX.

Sylvia Plath nació en Boston, Massacusetts (Estados Unidos) un 27 de octubre de 1932. Sus padres, Otto Emil Plath y Aurelia Schober, ambos descendientes de alemanes, se dedicaban a la enseñanza. En 1935 nacería el hijo menor de la familia, Warren, momento en el cual, se trasladarían a Whithdrop.
En 1940 fallece su padre. Desde muy pequeña escribía su diario y poemas, mostró ser muy sensible, frágil, inteligente pero muy insegura, así que el hecho de perder a su padre, casi se podría decir que no solo la marcó en exceso, sino que la sentenció.

200x311px - 14.9 Kbytes Sylvia, Aurelia y Warren. 1950.

Sylvia presentó así este poema: "Este poema lo dice una muchacha con complejo de Electra. Su padre se murió cuando ella lo creía Dios. Su caso viene complicado por el hecho de que el padre era nazi y la madre, muy posiblemente, algo judía. En la hija, las dos tendencias se unen y se paralizan: para liberarse, tien que interpretar la pequeña alegoría de una vez por todas".

Aunque en este poema hay algunas referencias autobiográficas, quien habla no es Sylvia, sino un personaje. Ella no tenía diez años cuando murió su padre, sino ocho. No se le conocen antecedentes judios, y su padre, Otto Plath, murió al año de comenzar la segunda guerra mundial, no participó jamás en el movimiento nazi.

PAPI

Ya no, ya no,
ya no me sirves, zapato negro,
en el cual he vivido como un pie
durante treinta años, pobre y blanca,
sin atreverme apenas a respirar o hacer achís.

Papi: he tenido que matarte.
Te moriste antes de que me diera tiempo…
Pesado como el mármol, bolsa llena de Dios,
lívida estatua con un dedo del pie gris,
del tamaño de una foca de San Francisco.

Y la cabeza en el Atlántico extravagante
en que se vierte el verde legumbre sobre el azul
en aguas del hermoso Nauset.
Solía rezar para recuperarte.
Ach, du.

En la lengua alemana, en la localidad polaca
apisonada por el rodillo
de guerras y más guerras.
Pero el nombre del pueblo es corriente.
Mi amigo polaco

dice que hay una o dos docenas.
De modo que nunca supe distinguir dónde
pusiste tu pie, tus raíces:
nunca me pude dirigir a ti.
La lengua se me pegaba a la mandíbula.

Se me pegaba a un cepo de alambre de púas.
Ich, ich, ich, ich,
apenas lograba hablar:
Creía verte en todos los alemanes.
Y el lenguaje obsceno,

una locomotora, una locomotora
que me apartaba con desdén, como a un judío.
Judío que va hacia Dachau, Auschwitz, Belsen.
Empecé a hablar como los judíos.
Creo que podría ser judía yo misma.

Las nieves del Tirol, la clara cerveza de Viena,
no son ni muy puras ni muy auténticas.
Con mi abuela gitana y mi suerte rara
y mis naipes de Tarot, y mis naipes de Tarot,
podría ser algo judía.

Siempre te tuve miedo,
con tu Luftwaffe, tu jerga pomposa
y tu recortado bigote
y tus ojos arios, azul brillante.
Hombre-panzer, hombre-panzer: oh Tú...

No Dios, sino un esvástica
tan negra, que por ella no hay cielo que se abra paso.
Cada mujer adora a un fascista,
con la bota en la cara; el bruto,
el bruto corazón de un bruto como tú.

Estás de pie junto a la pizarra, papi,
en el retrato tuyo que tengo,
un hoyo en la barbilla en lugar de en el pie,
pero no por ello menos diablo, no menos
el hombre negro que

me partió de un mordisco el bonito corazón en dos.
Tenía yo diez años cuando te enterraron.
A los veinte traté de morir
para volver, volver, volver a ti.
Supuse que con los huesos bastaría.

Pero me sacaron de la tumba,
y me recompusieron con pegamento.
Y entonces supe lo que había que hacer.

Saqué de ti un modelo,
un hombre de negro con aire de Meinkampf,

e inclinación al potro y al garrote.
Y dije sí quiero, sí quiero.
De modo, papi, que por fin he terminado.
El teléfono negro está desconectado de raíz,
las voces no logran que críe lombrices.

Si ya he matado a un hombre, que sean dos:
el vampiro que dijo ser tú
y me estuvo bebiendo la sangre durante un año,
siete años, si quieres saberlo.
Ya puedes descansar, papi.

Hay una estaca en tu negro y grasiento corazón,
y a la gente del pueblo nunca le gustaste.
Bailan y patalean encima de ti.
Siempre supieron que eras tú.
Papi, papi, hijo de puta, estoy acabada.


350x386px - 11.6 Kbytes Graduación,1950.

Tras la muerte de Otto, se trasladaron a Wellesley. Ya en el instituto, publicó su primer escrito, en la revista “Seventeen”. En su etapa universitaria también le publicaron otro que incluso fue galardonado. Fue en este periodo de su vida cuando intentó suicidarse por primera vez (1950-1955).
Más tarde consigue una beca que le permite viajar a Inglaterra y acudir a la universidad de Cambridge. Allí conocerá al también poeta Ted Hughes, con quien se casará y tendrá dos hijos, Frida, nacida en 1960 y Nicholas en 1962.

328x482px - 24.9 Kbytes Sylvia y Ted, 1959.


EL ENCANTADOR DE SERPIENTES

Los dioses comenzaron un mundo, el hombre otro,
y así el encantador de serpientes comienza:
bocaflauta, ojoluna. Toca: verdisono, acuifónico.

La faluta verdifluída hasta ser verdimóvil
asume sus languideces juncales y ondulosas.
Sus notas verdes se engastan, el río se descompone.

imágenes en torno a su música. Toca
abriéndose un lugar en que erguirse, sin rocas
ni suelo: de oscilantes lenguas de hierba onda

le sostiene.Y su mundo serpentino recrea
de cimbreos y súbitos resortes, desde el fondo
de su mente reptil. Y ahora culebras

se ven. Y las escamas serpentinas se han vuelto
hojas y luego párpados; cuerpos dúctiles, ramas
pechos de árbol y hombre. y él, de este mundo dentro

rije las contorsiones que hacen que sea serpiente
y su poder ductísono evidente con sólo
esta flauta exigüisima. De este nido saldrá

como el mismo ombligo del edén mundo luengo
de reptantes generaciones Fiat serpente!!
y las serpiente fueron , son y seran; y un tiempo

vendrá y consumirá al flautista, su música
le cansará y el mundo volverá a la sencilla
tela de urdimbre y trama serpentina. Y él busca

tejer una acuiverde confusión serpentina
hasta que no haya más serpientes y las aguas
vuelvan a su verdor y a su forma prístina.
Y los párpados cierra y reposa la flauta.


Como dijo Anne Sexton, escritora y amiga de Sylvia, "quizá la mente creadora que explora sus angustias más profundas sea el único espejo que el arte pueda ofrecernos hoy, y es muy posible que la única liberación de un mundo que niega los valores del amor y la vida sea precisamente el mundo de la muerte".

La relación con su madre tampoco fue fácil, a ella dedicó además, muchas cartas que posteriormente fueron publicadas.

LAS MUSAS INQUIETANTES

MADRE , ¿ a qué antipática, grosera
o rara tía o prima te olvidaste
invitar a mi bautizo, de modo
que enviara a estas damas en vez suya
con cabezas cual huevos, que asintieron
y asintieron al fondo y a la izquierda
y a la cabezera de mi cuna?

Madre, que me inventabas historietas
del oso Patasnegras, oso heroíco,
oh madre, cuyas brujas siempre, siempre
acaban en pasteles de jengibre,
¿quién llamó a estas damas?
¿las expulsaste de mi lado
cuando, de noche y a mi cabecera
asentían sin voz sus testas calvas?

Cuando en el viento las doce ventanas
crujían del despacho de mi padre
como burbujas que revientan, tú
nos dabas a mi hermano y a mí pastas
y nos llevabas luego al coro"Thor
está enfadado ¡pum pum pum!, Thor
está enfadado, ¡pues nos da lo mismo! "
Pero esas damas rompían los cristales.

Cuando bailaban de puntillas todas
las alumnas lucientes cual luciérnagas
cantando la canción de la falena
ni un pie siquiera levantar podía
yo, dentro del ropón, torpona, aparte
echábanme a la sombra aquellas feas
madrinas, tú llorabas y llorabas:
venía la sombra e íbanse las luces.

Madre, me hiciste aprender el piano
y elogiabas mis trémoles, mis trinos,
aunque el maestro hallaba que mis dedos
eran de madera a pesar de las claves
y las horas de práctica, mi oído,
sordo a toda armonía , se volvía
inenseñable. Aprendí en otros sitios,
de musas que tú, madre, no sabías.

Desperté una mañana y te vi, madre
flotando sobre mí en el aire azul
sobre un globo tan verde que lucía
con un millón de pájaros y flores,
nunca, nunca jamás vistos por nadie.
Pero el pequeño planeta alejóse
como burbuja y tú gritabas:¡ven!
Y Yo, rodeada de mis compañeros.

Ahora noche, ahora día, y en el fondo
junto a la cabecera, me vigilan
con sus batas de piedra, inexpresivas
como cuando nací, sus sombras largas
al sol que nunca sale ni se pone.
Y éste es el reino en que me naciste,
madre, madre, mas no te lo reprocho
ni haré traición a los que me acompañan.


Sus dos únicos libros publicados en vida fueron el poemario titulado “El Coloso” (1960) y la novela “La campana de cristal” (1963), que debido a su inseguridad sobre el valor literario de la novela y porque utilizaba mucho material autobiográfico, utilizó el seudónimo de Victoria Lucas. Tras la muerte de Sylvia, Ted Hughes recopiló otros poemas bajo el título de “Ariel” (1965), que le valió para dar a conocer a la escritora, ya que hasta entonces, aún era casi una desconocida. Más tarde Ted editó “Poemas completos” (1981) que ganó el Premio Pulitzer en 1982.
En definitiva, a Sylvia le esperaba la fama y reconocimientos como escritora tras su muerte. Dejó bastante material sin publicar y que tanto Ted como la propia madre de Sylvia se han encargado de ir publicando, obviamente habiendo pasado ciertos filtros, especialmente de sus diarios.

Pero más allá de todas las especulaciones sobre su persona, la mejor manera de conocerla, como quizás, no puede ser de otra forma, es leer su obra, ahí encontraremos sobre todo, aquello a lo que ella no pudo renunciar.

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Sylvia con sus hijos Frida y Nicholas.


Sylvia presentó así este poema en la BBC: "Una madre atiende a su hijo a la luz de una vela; encuentra en él una belleza que, si no va a bastar para guardarlo de los males del mundo, sí, por lo menos, la redime a ella de su parte en esos males".

NICK Y LA PALMATORORIA

Soy minero. La luz arde azul.
Ceúleas estalactitas
gotean y se espesan: lágrimas

que el vientre de la tierra
rezuma de mortal aburrimiento.
Negros aires de murciélago

me envuelven: chales andrajosos,
fríos homicidios.
Se me pegan como ciruelas.

Gruta antigua de carámbanos
de calcio, antigua formadora de ecos.
¡Hasta los tritones son blancos,

los muy santurrones!
Y los peces, los peces...
¡Dios! Son láminas de hielo,

un vicio de cuchillos,
una religión
de pirañas, que toma

primera comunión de mis dedos del pie vivos.
La vela
traga saliva y recupera su pequeña altura,

se animan sus amarillos.
Amor, ¿cómo llegaste aquí?
Oh embrión

que recuerdas, hasta en sueños,
tu posición cruzada.
La sangre florece limpia

en ti, rubí.
El dolor
al que te despiertas no te pertenece.

Amor, amor:
he puesto en nuestra gruta colgaduras de rosas,
con mullidas alfombras:

los últimos detalles victorianos.
Que las estrellas
caigan a plomo en su oscura dirección;

que los mutiladores
átomos mercuriales caigan gota a gota
en el pozo terrible:

tú eres el sólido
en que se apoyan los espacios, envidiosos.
Tú eres el niño del portal.

El último poema que escribe es el titulado “Filo”, claramente es una despedida. Se suicida un 11 de septiembre de 1963 en Londres.

FILO

La mujer alcanzó la perfección.
Su cuerpo

muerto muestra la sonrisa de realización;
La apariencia de una necesidad griega

fluye por los pergaminos de su toga;
sus pies

desnudos parecen decir:
hasta aquí hemos llegado, se acabó.

Los niños muertos, ovillados, blancas serpientes,
uno a cada pequeña

jarra de leche, ahora vacía.
Ella los ha plegado

de nuevo hacia su cuerpo; así los pétalos
de una rosa cerrada, cuando el jardín

se envara y los olores sangran
de las dulces gargantas profundas de la flor de la noche.

La luna no tiene por qué entristecerse,
mirando con fijeza desde su capucha de hueso.

Está acostumbrada a este tipo de cosas.
Sus negros crepitan y se arrastran.



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PIERRE REVERDY




Como en los antiguos mapamundis medievales donde aparecían tierras y países mitad leyenda, mitad realidad, así apareció ante mí el que, creo, es el único libro traducido de Pierre Reverdy... Una sorpresa: hay pocos poetas tan despreciados por los editores en lengua española como el gran y gran y gran poeta francés (tres veces grande). ¿Cómo entonces convencer a nadie de que Reverdy es un poeta al que hay que leer? (porque hay que hacerlo, hay que leerlo) ¿Cómo romper el olvido al que se le ha sumergido durante tanto tiempo? ¿Cómo hacerlo?
Está claro... con sus poesías...
Pierre Reverdy nació en Narbonne en 1889, murió en su retiro de décadas de Solesme en 1960. Creador junto a Huidobro de la revista Nord-surd, sus primeras poesías fueron, influidas por el ensordecedor movimiento cultural en París, cercanas al movimiento cubista, es evidente que en ciertas formas estéticas del propio poema escrito, pero sobre todo en el fondo, en atrapar una idea común al mundo de aquella época y crear una nueva forma de dicha idea...




Correo

Ni una sola cabeza sobresale
Un dedo se alza
Luego es la señal que conocemos
Una señal
Una nota breve
Un hombre aparte
Allá arriba una nube que pasa
Nadie regresa
Y la noche guarda su secreto



Sus poemas, las cosas que cuenta en ellos son formas entrecortadas, como si hubiera una poesía entera en cada verso, y a ese verso se le suma el siguiente, y el siguiente y el siguiente..Y así conforman una cadena de poesías cosidas, como una fuente de ideas en cascada que van cayendo y una gota tras otra va agrandando el siguiente verso, así hasta el infinito...La contraposición de ideas o la suma de ellas, crea una de las bases para el surgir de imágenes de sus poemas.


La Sombra del muro


Un ojo reventado con una pluma
Lágrima que cae de la luna
................Un lago
EL mundo cabe dentro de un saco
................La noche
Los cipreses hacen la misma señal
En blanco la ruta los subraya
El paisaje invernal es azul
.........................Los dedos tiemblan
Dos grandes cuadrados que se parecen
Las sombras danzan en medio
De las bestias que no se ven
........................De las voces
A todo lo largo del camino
......................Llueve


(Pongo los puntos suspensivos para dejar el poema en su imagen inicial puesto que el blog no me deja)

Pero de Reverdy queda y quedará (aparte de su poesía) su teoría literaria, su poética. Como sentencias de una ley de belleza, el poeta francés va dejando sus ideas para la creación de lo que el una vez soñó “hacer la poesía más bella del mundo” (¿lo hizo? La poesía es algo tan intimo que habrá alguien que asi lo crea: que Reverdy consiguió su objetivo)
No se trata de producir una imagen, es preciso que llegue por sus propios medios”
Reverdy nunca hará comparaciones en sus poemas, pondrá en cada uno de sus versos la semilla para que el lector haga una creación, genere una imagen que el poeta ha provocado. Por que el poema se alarga más allá del verso, de la poesía, de la página, del libro...llega hasta allá donde la imaginación de lector alcance ...es un ser vivo...para siempre...mientras quede un lector...de Reverdy.

La poesía no se encuentra en la realidad, sino en el sueño y la ilusión del hombre. La vida, para el hombre sería insoportable sin ella. Por eso, buenos o malos, no hay épocas sin poetas.”


Todo duerme


El árbol de la noche, la pantalla de la lámpara y la llave del reposo. Todo tiembla cuando la puerta se abre sin despertar ruido. El rayo blanco atraviesa la ventana e inunda la mesa. Una mano avanza a través de las sombra, el rayo, el papel sobre la mesa. Es para asir la lámpara, el árbol en el círculo extendido, el astro cálido se evade. Un soplo se lo lleva todo , apaga la llama y empuja el rayo. Sólo quedan ante los ojos la noche negra y el muro que sostiene la casa.


El valor de una imagen, su poder emotivo, dependen de su origen y formación, según haya sido vista primero , o que no pueda ser visible sino después, según haya sido tomada a ras de suelo o que haya ascendido espontáneamente a posarse sobre nuestra cabeza



Siempre allí


Necesito no verme más y olvidarme
De hablar a gente que no conozco
De gritar sin ser oído
Para nada muy solo
Conozco a todo el mundo y cada uno de vuestros pasos
Quisiera contar y nadie me escucha
Las cabezas y los ojos se partan de mí
Hacia la noche
Mi cabeza es un globo lleno y pesado
Que rueda sobre la tierra con un poco de ruido

Lejos
Nada detrás de mí y nada delante
En el vacío donde desciendo
Algunas fuertes corrientes de aire
Van a mi alrededor
Crueles y frías
Son puertas mal cerradas
Sobre recuerdos no olvidados todavía
El mundo se ha detenido como un reloj
La gente está suspendida por la eternidad
Un aviador desciende por un hilo como una araña
Todo el mundo danza aligerado
Entre cielo y tierra
Pero un rayo de luz ha venido
Desde la lámpara que olvidaste apagar
Sobre el rellano
Ah esto no ha terminado
El olvido no está completo
Y necesito todavía aprender a conocerme


La poesía está en lo que no es. En lo que nos falta .En lo que desearíamos que fuese. Es en nosotros por lo que no somos. Por lo que desearíamos ser.”

Alegría

El aire huele a mar
El invierno tiene tanta altura que nos espanta
No se sabe dónde nacen los vientos
Ni que dirección toman
La casa cabecea como un barco
Qué mano nos mece

Al grito lanzado desde fuera
Salí para ver
Una mujer se ahogaba
Una mujer desconocida
La tendía la mano
La salvé

Después de haberle dicho mi nombre
Que ella no conocía
La puse a secar en un sitio más caliente
La vi volver a la vida y embellecerse
Luego como el calor aumentaba
Desapreció
Evaporada
Comencé a gritar y llorar
Y estallé
En carcajadas

Por un momento había recogido el renombre
En mi intimidad
Abrí la puerta y eché a correr
A campo traviesa a cantar a voz en cuello
Cuando volví
En mi casa se había hecho la calma
Y el fuego que se había apagado
Se encendió de nuevo


Reverdy se convirtió al catolicismo en 1926 y en Solesme cerca de una famosa Abadía paso el resto de su vida, escribiendo versos y poemas...

(Los poemas aquí escritos están sacados del libro “Antología poética de Pierre Reverdy ” de Monte Avila editores y traducidos por el poeta Silva Estrada”. Algunos pequeños textos (las citas) son de un librito excelente : “jinetes ocultos” de ed .Fuentearnera”)